Evocando una vida rica en turbulencias, esta novela de comienzos del siglo XX narra la lucha implacable de Ellen Olestjerne por la autodeterminación. Para esta joven noble la libertad es el primer principio de vida—en el amor, en la maternidad, en el sexo, en el trabajo. Ni los internados, ni la disciplina familiar, ni los numerosos amantes han de coartar esa libertad fundamental.