La Tierra, nuestro planeta, está cubierta de maravillas que, posiblemente no existan en ningún otro planeta por conocer. A pesar de que en su interior la temperatura sobrepasa los 4.000 grados centígrados, su superficie está cubierta por hermosos paisajes, bañados por ríos y mares. Eso por sí mismo, ya es una maravilla. La vida brota en formas inimaginables aún en los lugares más inhóspitos, y encontramos los recursos necesarios para producir la energía que nos permite trabajar y progresar.