Ambrosio acaba de llegar al pueblo y ya hay una muerta, la Pascala, y una loca, la niña Murueta. Es el ayudante del señor cura y tiene que atenerse a las costumbres del lugar, donde sus integrantes y sus perturbadoras relaciones le quitan el sueño. No tardará en querer irse para siempre de ese lugar donde la neblina lo cubre todo.