El presente libro de Elisa Velázquez, Lilith, nombre prohibido la llevó a buscar en ese lado oscuro de las relaciones humanas, encontrando, de acuerdo con su propia hipótesis, el por qué esconde, a su vez, un planteamiento de dominio que pasa por lo sexual, el hombre sobre la mujer, el arriba y el abajo: Él dominante, ella sumisa, dispuesta a aceptar el rol asignado por una voluntad divina, pero representando no sólo al conjunto de todas las mujeres sino, también, a los hombres del inframundo que son objeto de dominación, objeto del poder. ¿Para qué esa decisión entre lo supra y lo infra?