Dentro de poco tiempo, la tecnología nos permitirá resolver problemas de maneras altamente originales, así como realizar sofisticadas intervenciones a gran escala en los ámbitos de la política, la cultura y la vida cotidiana. La tentación de la era digital es la de arreglar todo, desde el crimen y la corrupción hasta la polución o la obesidad, por medio de estrategias digitales de cuantificación.