El abuelo Ángel, un viejo versador del norte de Querétaro, acaba de morir. Su nieta Lola y la abuela Leonila, sin embargo, continúan su día a día evocando algunas historias de familia y, sobre todo, del arte de versar, que sus abuelos practicaban desde pequeños.
Al final, Lola se dará cuenta de que ella también tiene el don de la improvisación de versos, lo cual no solo le da un lugar a su voz, sino que también recrea el valor de su familia y sus tradiciones.