Los Caballeros Templarios tenían singular persistencia en la imaginación europea desde su oscuro surgimiento, mucho tiempo atrás, hacia finales de 1120 d.C. En la imaginación histórica, aquellos hombres eran monjes-soldados heroicos; guardianes de los peregrinos en Tierra Santa durante las cruzadas; defensores de la Santa Iglesia; valientes guerreros que luchaban al lado de Ricardo Corazón de León.