Frente a los fenómenos de la realidad natural y al enigma que representa la propia existencia, a lo largo de la historia se han elaborado toda clase de explicaciones encaminadas a responder las dos grandes preguntas que todo ser humano se formula: ¿Quién soy yo? ¿Qué es el mundo? Para los hombres primitivos el inundo y el yo son más o menos la misma cosa, el pensamiento y el sentimiento se proyectan hacia la naturaleza; los fenómenos de la naturaleza son humanizados: las cosas piensan, sienten, tienen impulsos, intenciones, pasiones... De esta manera de pensar nacen los cuentos, las leyendas, las tradiciones y las religiones; los fenómenos de la naturaleza van adquiriendo una "personalidad" cada vez más elaborada, hasta que llegan a ser personajes muy complejos que se tipifican como dioses y se relacionan los unos con los otros para crear una gran novela fantástica que da forma y contenido a toda la realidad.