En todo tiempo, han existido. Siempre hubo secretas enseñanzas que se transmitían verbalmente, de generación en generación, pues estaba ordenada su permanencia en las sombras de lo desconocido ante las multitudes que constituían en mundo profano. La ruptura del misterio que las envolvía severamente, se castigaba con pena de la vida. Recuérdese a Eurípides, acusado por Aristófanes, que murió de la misma manera que Sócrates.