Las páginas de esta novela-testimonio buscan reflejar muchas de las contradicciones del sistema político mexicano. La narración escueta de los hechos deja en descubierto un tema que a todos nos atañe porque de él todos somos responsables: la libertad de expresión en un país que de alguna manera se las arregla para limitarla según su propia conveniencia. Los poderosos utilizan a lo largo de estas páginas miles de artimañas —veladas y descubiertas— para amedrentar primero, y acabar después, con los problemas que Los periodistas plantean en torno a un derecho que la constitución avala. Frente a la corrupción y a los vicios de la estructura, un grupo de los protagonistas de la novela —identificados todos con su nombre real— pretende y logra en gran medida superar una crisis y ganar una batalla en la que se dirimen dos grandes temas de la historia universal: la justicia y la libertad.