nttttt Aunque los protagonistas sean imaginarios, la trama recorre el lado chusco de la vida y obra de un militar caído en desgracia. Sin pena ni gloria, recluido en su cuarto con un lápiz en la mano, el general arroyo se dedica a escribir sus memorias. Ibargüengoitia (Guanajuato, México, 1928 / Madrid, 1983) exhibe una vez más su estilo chispeante; de forma satírica, mordaz, igual que una parodia, ensambla los personajes y los sucesos de manera que las desventuras del viejo militar resultan hilarantes y con una carga de proyectiles que provocan la adhesión incondicional de sus lectores. Muerto prematura y trágicamente en un accidente de aviación, esta obra del autor de los pasos de López, las muertas, la ley de Herodes o dos crímenes, textos en muchos casos también llevados al cine, representa sin duda un momento ya maduro y regocijante dentro de su amplia producción.ntttt