Se afirma que el enorme y sombrío Lucrecio, por la ingestión de pócimas amatorias, caía en furor, durante el cual percibía valiosos conocimientos, y que en los intervalos que el furor le dejaba, dueño ya de la serenidad necesaria, se dedicaba a la escritura. La ambición del poéta fue explicar el universo: el giro de los astros y el movimiento de las criaturas más pequeñas, la transitoriedad del hombre, la indiferencia de los dioses hacia lo humano, el principio de la libertad humana.