Esta pieza de teatro en la que el autor está profundamente involucrado con los intérpretes y con el montaje, es una maravillosa historia, típica de las aventuras del oeste norteamericano, pero con un inconfundible color local. Triunfo Arciniegas confiesa que lo que más le interesa cuando escribe una obra es la felicidad y este es un excelente ejemplo de ese fin.