La globalización afecta no sólo la vida de las naciones sino la de las instituciones. El derecho no puede quedar ajeno a este fenómeno. Pero su carácter necesariamente conservador lleva a que las transformaciones jurídicas no tengan la misma velocidad que la de los hechos. Como profesora de derecho internacional público, opino que esta disciplina es de aplicación cada vez más generalizada, por lo que debería dársele más importancia en las currículas de las carreras de grado, principalmente, en abogacía. El esfuerzo de síntesis para explicar las nociones básicas de esta materia obra en perjuicio de la formación del estudiantado, que se encontrará con un mundo cada vez más complejo y competitivo, y en el que se enfrentará con mayores exigencias de aptitud profesional.