La regulación sanitaria se ha caracterizado por ser uno de los campos más complejos y propenso a actualizarse para reflejar los avances científicos que se dan en el campo de los insumos para la salud. Asimismo, sus criterios de aplicación tienden a ser objeto de constante actualización y modificación durante su ejercicio para adaptarse a las situaciones específicas que vaya determinando la autoridad sanitaria.