El cuento es, en realidad, un símbolo. El trasfondo simbólico de Quiroga, por ejemplo, lo que parece comunicar a través del espeso follaje de múltiples formas imaginativas, coincide plenamente con las más profundas preocupaciones actuales. Tenía Quiroga muy serias y angustiosas dudas acerca de la supuesta victoria del hombre sobre la naturaleza. Tenía dudas, en particular, sobre su propio destino humano, amenazado siempre por oscuras fuerzas interiores e inevitablemente sometido a una indescifrable fatalidad cósmica. Lo que le sucedió, y lo acaecido en el mundo a partir de 1937 -año en que se dio muerte por mano propia-, parecen confirmar esa dolorosa incertidumbre existencial que amargó a Quiroga y que se trasluce en casi todos sus cuentos.