La serenidad no es una de las cualidades de la mirada que se detiene en la masonería. De una manera casi inevitable queda atrapada por los vórtices de los sublime y lo grotesco: se le ve como un grupo que fue capaz de crear el Estado laico y que dio sentido a las luchas libertarias, pero también como a una organización dedicada a actividades diabólicas cuyo único fin es la dominación absoluta