Su semejanza con su progenitor no se redujo a su pasión por el poder. En términos de carácter los dos eran impetuosos. Demás en términos profesionales Rodolfo fue siempre un enamorado de la abogacía, carrera que pensaba estudiar el padre hasta que la guerra con la Intervención lo llevó por otros derroteros. Se explica entonces que por su carácter, vocación y profesión, Rodolfo fuera el que tuviera más intimidad con el general; por ello siempre estuvo convencido, y con sobrada razón, de que tenía debilidad por él.