En David Viñas, teatro y política son dos territorios superpuestos: resulta impensable el uno sin el otro. La teatralidad que recorre estos textos también se lee en el modo de ordenar las palabras en diálogos, monólogos y susurros. Diálogos con aliados y enemigos, diálogos belicosos o cómplices. Aquí hay un repertorio de personajes y gestos que hicieron de la cultura argentina una cultura de fachada (cuyos años de gloria se iniciarón con la decáda menemista) y, por otra parte, hay toda una genealogía de intelectuales conversos.