Las mentes criminales que lideran la delincuencia organizada son complejas de analizar desde el aspecto criminológico debido a su gran capacidad para cometer hechos' ilícitos. Estos individuos tienen una sorprendente capacidad intelectual, sus actos son sofisticados y están cada vez más estructurados y apoyados en la tecnología; realizan trabajos con un profesionalismo avanzado, por ello, dentro de su lógica criminal, pretenden convencer a la sociedad de que sus operaciones equivalen a cualquier otra actividad legal.