La migración es consustancial a la naturaleza humana. La relación de la humanidad con su hábitat, sus usos, costumbres, leyes, tradiciones, creaciones materiales e inmateriales conforman su cultura. El vínculo entre migración y cultura es por lo mismo, una instancia donde converge lo que ya tenemos y lo que vamos a adquirir, nuestra identidad frente a otras identidades distintas que pueden ser complementarias o diferentes, de allí su complejidad y problemática. El fenómeno migratorio responde a condicionantes económicas, sociales y políticas. En un mundo desigual, con zonas de guerra y hambruna, la migración se convierte en riesgosa alternativa de sobrevivencia y desarrollo personal. Sin embargo, la migración enriquece a las partes involucradas, ya sea por el trabajo o el intercambio cultural. Al final, en la globalidad, lo que impera como argamasa para articular las diferencias, es la diversidad y la tolerancia.rn