Comencé mi adolescencia escribiendo poemas y cuentos. Ya mucho más tarde, por un periodista amigo, empecé a hacer reportajes, casi sin pensarlo, hasta hoy. Durante un tiempo les temía y me negaba a responderles si me lo proponían a mi. Luego descubrí el motivo: un ser humano se revela sin quererlo en cada reportaje, y después se encuentra diciendo cosas de si mismo que nunca creyó haber pensado. Ahora, desde hace muchos años hago reportajes. Esta investigación me apasiona cada vez más; describir al que se esconde, casi siempre, detrás de otro que vemos a diario. Un día reflexioné cómo había llegado desde la poesía al reportaje y descubrí el porqué. El poeta, al escritor, escudriña dentro de su alma y sus sentimientos. El reportaje lo hace también dentro de los sentimientos de los demás, y de ellos extrae la poesía de todos los días, la de las palabras sencillas.