Lorena sintió que Dios le quería encargar una misión. Entonces empezó a rezar una oración muy bonita: «¡Señor, dime tu misión y yo la haré con todo mi corazón!»
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información