Nobodaddy es una contracción de Nobody (nadie) y de Daddy (papito), utilizada por William Blake para designar a Dios. Articulada con este lugar del Papito-(Don) Nadie, la histeria en nuestro siglo, por su posición en el límite satisface –muy probablemente– una función de salvaguardia ante la locura. Sustrayéndose a un falicismo del cual denuncia la pretensión a lo universal, da entidad a lo que no se deja reducir a ello, y a lo que no sería factible de ser eliminado sin conducir a lo peor. Algunas veces dramáticamente identificada al dejar en la cuenta de lo simbólico, le sucede encarnar hasta el sacrificio supremo verdad que nuestros tiempos modernos amenazan con forcluir.