Después de haber leído y releído Las Noches de Cornelia, uno se siente intelectualmente reconfortado. Y feliz. Ocurre que no es frecuente calificar a esta experiencia como una de lectura lujosa. Los destinatarios que firmamos abajo estamos agradecidos; y creemos que los demás también van a estarlo. Es muy placentero ?y raro también? que lleguen hasta nosotros obras antológicas bilingües de semejante jerarquía y fuerza, donde a un altísimo nivel de poetas, con voces y estilos heterogéneos, con traducciones muy cuidadas, se le sume una edición de libro de suma originalidad y potencia gráfica. De esta manera, un aire renovador y fresco dentro de una publicación sumamente bella se constituyen en el marco para la alta poesía.