La sabiduría popular dice que los pequeños pueden ver aun con ojos celestiales. Lamentablemente estos ojos se cierran más o menos a la edad de siete años. Afortunadamente, cada vez nacen más niños que son ciudadanos de dos mundos y lo siguen siendo durante toda su vida. Para estos seres de luz, los ángeles son una realidad diaria y este mundo y el otro no son mundos divididos sino una realidad única.