Pensar en la muerte no quiere decir desinteresarse de la vida. Al contrario, no pensar en la muerte sería negarse a pensar seriamente en la vida. Ustedes, que habrán cerrado los ojos a algún muerto, tendrán que reconocer que son los muertos quienes abren los ojos a los vivos?.
Esta obra, en fin, muestra, y demuestra, que morir es nacer a una vida que ya no termina nunca. Inmortalidad presentida por el ser humano en la certidumbre de que, como afirma Teilhard de Chardin: ?Con la muerte somos recobrados al seno de Dios en el infinito, más allá del cosmos?.