A veces ignoramos a los árboles. Los tratamos como simple mobiliario urbano o, con suerte, los transformamos en simples porterías para jugar fútbol. En este libro para los más pequeños encontraremos varias maneras de que un árbol sea nuestro compañero de infancia. Basta convertirlo en guarida, en escalera, en protección contra el sol o en aposento para que descubramos qué grata es la vida cerca de los árboles.