El paraíso de las gallinas es un retrato de la periferia rumana de provincias que pretende analizar los absurdos mecanismos que mantienen a flote la vida de los que en ella habitan: las habladurías como punto de apoyo, la televisión como nueva divinidad y única vía de acceso al exterior, el alcohol en el caso de los hombres, una rutina turbadora en todos los casos.
El autor trata a los desgraciados personajes de esta obra con igual ironía que ternura, y la convierte en una acertadísima visión sociológica de la Rumanía poscomunista, que ha pasado de la dictadura más aberrante a una situación en la que la mayoría deambula como ""pollos sin cabeza"" por los mataderos del capitalismo salvaje.