Educar la personalidad durante la niñez y hacer hincapié en los años finales de la misma, es establecer bases solidas para que los niños vayan responsabilizándose de su ser por medió del conocimiento y cuidado personal. Es necesario dotarlos de las habilidades para resolver problemás, con la finalidad de que desarrollen actitudes sanas y positivas hacia sí mismos y hacia los demás, y sepan asertivamente expresar sus sentimientos, emociones y estados de ánimo. Todo lo anterior con base en sus originalidades.