En su texto Fascinación del mineral (1970), Cioran llega a plantearse si el lenguaje de Piedras, de Roger Caillois, no tiene más realidad que su prestigio. Espoleado por esta idea, visita la galería de mineralogía del Museo de Historia Natural, y constata sorprendido que el libro dice la verdad, y que su autor es un fantástico guía obsesionado por los comienzos y lo primordial. Esta parece ser la razón fundamental que anima a Caillois: la búsqueda y la nostalgia de lo primordial, la obsesión por los comienzos, por el mundo anterior al hombre.