Esta antología recorre toda la producción del que fue elegido «Príncipe de los Poetas» (1894) y es una semblanza de la vida tan intensa como autodestructiva que vivió. Su personalidad muestra ciertos desdoblamientos que le llevan de las efusiones sentimentales, que le son más frecuentes, a la irascibilidad y el delirio, no menos habituales. Fue un gran admirador de Baudelaire.