Los autores analizan el marco jurídico y administrativo en que se apoyan la diversificación y diferenciación del sistema de educación superior en México, caracterizan su modelo actual y proponen elementos de diseño de políticas públicas que alienten las estrategias estatales bajo la óptica de un federalismo que se renueva día con día. Como revelan sus análisis, la disminución del peso del Estado en la economía y las cada vez mayores presiones descentralizadoras han establecido las bases para construir en definitiva sistemas estatales de administración de la educación superior. La educación superior mexicana debe transitar hacia esquemas dinámicos y versátiles que le permitan integrarse a otros sistemas de educación en el mundo, ya sea multilateral o bilateralmente, desde ámbitos locales y regionales.