Este libro trata de las prácticas alienadoras familiares, una modalidad de maltrato infantil especialmente correosa y difícil de combatir, por cuanto se instala en la encrucijada de la parentalidad y la conyugalidad, allí donde las tormentas que azotan a la relación de pareja alcanzan tal intensidad que amenazan la protección de los hijos y, por tanto, el instinto de conservación de la especie.