En cuanto a espiritualidad, en las últimas décadas hemos estado mirando a Oriente: yoga, meditación, chakras y mandalas. Y proliferan las ofertas de retiro u201corientalu201d para el fin de semana. Vivimos convencidos de que Oriente tiene las posibles respuestas para acceder a otros niveles de conciencia. Sin embargo, retirando la primera capa de prejuicios veríamos que en Occidente también hay una espiritualidad rica y compleja que se ha mantenido viva, aunque enterrada durante siglos, y que también sabe de reencarnación, de karma y de gnosis, de todo lo que queremos traer de lejos porque pensamos que nos falta aquí. La autora nos propone en estas páginas un apasionante periplo a través de esos dominios perdidos. Un viaje en el que Occidente regresa a sí mismo. Su lectura es una aventura enriquecedora que nos muestra cómo a pesar del intento de algunos por destruir los signos ancestrales del pensamiento hermético, este ha sobrevivido cruzando religiones, tiempo y civilizaciones.