Si no te conozco, no he vivido; Si muero sin conocerte, no Muero, porque no he vivido. Según Ana Pelegrín, el poeta vuelve una y otra vez sobre sus palabras, para ajustarlas, precisando el sonido y el sentido. El lector, al volver vista y oído sobre el texto, acompaña con su inteligencia y sentir al poeta y al poema. Poeta y lector unidos por el impulso de las palabras… para revivir el ritmo y resonancia el poema, frágil rosa de papel y tinta. Esta antología de poesía amorosa para jóvenes reúne a grandes autores españoles latinoamericanos del siglo XX. En ella se trata el amor desde todos los ángulos: el recuerdo de un amor infantil, el amor paterno y el filial, el amor apasionado y loco, el amor melancólico, el no correspondido, la ausencia de vida ante la ausencia de amor. La poesía s un modo de escribir el amor… de escribir la vida.