Bertie acaba de emprender su primer inolvidable. Es un viaje que hace que nuestro pequeño fantasma se sienta nervioso: a través de una madera oscura y solitaria, más allá de un lobo aullando, una serpiente silbante y un dragón rugiente. Así que cuando llega a un gran castillo viejo, Bertie no tiene ganas de atormentarse, tiene ganas de esconderse: especialmente cuando un perro lo persigue escaleras arriba. Solo cuando Bertie se refugia en un ático lleno de aire encuentra el lugar perfecto para ocupar su posición de fantasma residente.