Centrado en los difíciles años recientes de Argentina y a la manera de la poesía: una manera en fuga que huye del discurso altisonante y se une a la melodía, o distonía a veces, de las pequeñas voces del mundo.
Una fe clara y difícil recorre este libro, tarea de la voz que busca, entrando en sí misma, abrir el lugar aquel, siempre a la vista y siempre oculto, donde lo común y lo propio se iluminan mutuamente. De eso que es sin nombre, pero nos toca y tocándonos nos alza, y de lo otro, que tiene los nombres por los que conocemos la herida grave de esto que llamamos casa, vida nuestra, habla con inocencia y con furor.