El libro plantea el diálogo que se establece entre el pensamiento clásico y el pensamiento moderno, específicamente en el siglo XVIII, diálogo entre el canon de autores griegos y latinos que fueron escogidos como modelos de referencia estética en la Modernidad, y los diferentes representantes intelectuales de las distintas manifestaciones culturales de la época. Con lo que se pretende conseguir una visión unitaria de la moderna lectura de la literatura grecolatina a través de nuevos planteamientos historiográficos que se articulan con la recepción y reinterpretación de los autores en el pensamiento moderno, según el paradigma de la Ilustración.