Los asuntos centrales son: la eficacia en la conducción de la economía de la que depende el bienestar material de los ciudadanos y la legitimación del ejercicio del poder, además de facilitar la reforma de las instituciones y el desarrollo social; por otra parte la gobernabilidad democrática, entendida como asimilación, aceptación y apego a las reglas y procedimientos propios del Estado de derecho por parte de gobernantes y gobernados; y también la reforma institucional para adecuarse a las exigencias actuales de la economía, la política, la sociedad, la impartición de justicia y el desarrollo social.