Describiendo la creciente importancia de los medios de comunicación para comunicar la doctrina religiosa, este libro sostiene que la manera en que la información se disemina es casi tan vital como el propio mensaje. El autor arguye que religiones no transmiten efectivamente sus creencias y que las comunidades religiosas sufren por falta de calidad de sus transmisiones. El análisis explora el concepto de tradición, la importancia de símbolos, la diferencia entre información y comunicación, la crisis de confianza en las instituciones religiosas, la erosión de lo sagrado y la revolución de lo creíble. El futuro de la religión depende de un modo directo de la comunicación y una oportuna contextualización, y este libro proporciona la información necesaria para alcanzar a los creyentes.