Alva corre a través de los árboles en la oscuridad de la noche con su lobo rastreador, Fen. Salir sola cuando hay un secuestrador suelto es imprudente, pero si alguna vez quiere ser investigadora como su tío Magnus, tendrá que ser la primera en la escena del crimen. Pero lo que descubre Alva plantea más preguntas que respuestas, lo que la lleva a una búsqueda peligrosa de la verdad y del tesoro.