Este libro presenta una serie de reflexiones teóricas y políticas centradas en el debate sobre la actual crisis económica global y sus implicaciones sobre el mundo del trabajo. Particularmente el autor aborda la posibilidad de que la superexplotación laboral no sea ya sólo un fenómeno que opere en sociedades y economías dependientes, sino que se esté generalizando a ámbitos productivos y laborales de los países industrializados. Asimismo, el contenido de este libro pone un énfasis en la peculiar articulación contradictoria entre las luchas obreras y su relación con el papel que actualmente juega el Estado en la economía y el mundo del trabajo.