La extensi?n por todo el mundo de restaurantes japoneses y el un?nime reconocimiento a su gastronom?a como una de las m?s originales y a la vez saludables han acercado al paladar occidental un conjunto de sabores poco habituales en nuestras tradiciones culinarias. Sin embargo, son numerosos a?n los misterios que encierran p ara nosotros las preparaciones japonesas, sabores que no acertamos a identificar, consistencias difusas, combinaciones inesperadas, viajes gustativos a lugares desconocidos. Uno de esos misterios a?n no desvelados es el de la astringencia, representada en la cocina japonesa por uno de sus frutos nacionales, el caqui. Seco o maduro, m?s o menos dulce o almibarado, su sabor astringente acompa?a con discreci?n una amplia gama de platos e, igualmente, gracias a sus taninos, ha adquirido innumerables usos en la vida cotidiana japonesa desde hace siglos, hasta el punto de que la noci?n de astringencia a ?l asociada ha pasado a designar un cierto car?cter personal, incluso una corriente est?tica o art?stica.