La propuesta de Mesoamérica como una superárea cultural, hecha por Paul Kirchhoff en 1943, se conviritó rápidamente en un paradigma para buena parte de los antropólogos mexicanos, sobre todo en un programa para los funcionarios y los investigadores del inah, recién fundado en 1939. Mientras aumentaban las investigaciones bajo el canon mesoamericanista, la arqueología se ceñía a una vieja tradición cuyas premisas se encuentran en el viejo nacionalismo criollo, tendencia que domina el siglo XIX y se continúa con el nacionalismo de la Revolución Mexicana.