Desde finales del siglo pasado el tema de la sexualidad ha sido abordado con gran frecuencia, diversos estilos y variados propósitos en los medios de comunicación; no obstante, la gente le guarda cierto respeto porque lo mantiene encriptado o lo disfraza por medio del chiste. Casi nunca se trata con seriedad quizá porque causa demasiadas ansiedades. Sin embargo, ese silencio o esa simulación significan desinterés.
Una gran cantidad de personas consideran tan arriesgada la incursión por esos tópicos que recurren a los circunloquios antes que hablar directamente, no sea que vaya a considerarse su actitud como agresiva.
Pero el lenguaje revela cosas no siempre detectables, pues por lo general oímos y casi nunca escuchamos; no olvidemos que la palabra es el medio por el cual exteriorizamos nuestras ideas, creencias y pensamientos. La verdadera escucha exige una alta concentración, pues también debe atenderse la comunicación no verbal —es decir, la corporal— y el modo como se emite el lenguaje —es decir, las tonalidades, las pausas y las inflexiones.