En el siglo III de nuestra era vivió un gran hombre llamado Vatsiaiana en el territorio que hoy conocemos como la India. Esta mente visionaria, repleta de una energía vital cósmica, se propuso investigar los alcances, posibilidades y límites si es que los hay de la sexualidad humana. Durante siglos y siglos hombres y mujeres de todas las edades han sucumbido ante el ardor de este mítico volumen hoy conocido como el Kama sutra. Casi dos mil años tuvieron que transcurrir para que la tierra viera nacer de nuevo a un hombre de semejante prodigio erótico. Los planetas han alineado la misma geometría interestelar para derramar su semilla divina sobre los talentos de un artista.