El presente es un libro duro, un libro que incomoda a la moral -o su apariencia- de muchas personas. El autor sustenta la creencia de que estamos inmersos en un sistema social y económico que recepta una clara punición de la pobreza como producto de la deshumanización de lo humano, por un lado, y una forma de control social, por el otro. Se trata de un síntoma estructural -no ya coyuntural- del capitalismo financiero y de servicios.