Las técnicas de la práctica mental, que se dividen en siete puntos o niveles, provienen de Atisha, que recibió enseñanzas de Dharmarakshita, Dharmakirti y Yoguí Maitreya. Atisha llevó estas enseñanzas al Tibet donde se han perpetuado hasta nuestros días.
Entre otras cosas, estas técnicas ancestrales nos enseñan a transformar las circunstancias negativas de nuestra vida en parte integrante del camino hacia la realización.
Esta pequeña joya del budismo nos descubre la posibilidad de meditar durante todo el día y en cualquier situación, utilizando la inteligencia y el poder de la compasión. Este es un libro eminentemente práctico que ha sido de gran utilidad durante muchas generaciones.