Es ésta la historia, cuidadosamente documentada, de la formación de un concepto clave en la física clásica desarrollado en un amplio escenario en el tiempo y el espacio. Desde la negación rotunda de la posibilidad del movimiento inercial por Aristóteles hasta la formulación definitiva del principio de inercia por Newton, se dio un largo proceso de análisis y discusión, enmarcado en profundas convicciones filosóficas y cosmológicas, que culminó en la Revolución Científica del siglo XVII y en el que intervinieron las mentes más lúcidas de Europa y del Islam. Mario Bunge conoció la primera versión de este trabajo y la calificó como un aporte original a la historia del movimiento.